Cuando Mi Foto de Halloween Se Hizo Viral

Octubre ya está aquí y todos buscan el disfraz perfecto para Halloween. Si de casualidad has buscado ideas de disfraces en internet, específicamente disfraces para parejas, es muy probable que hayas visto mi foto.

Hace algunos años, unos amigos organizaron una fiesta de disfraces y nos invitaron a mí y a mi esposo. No teníamos idea de qué disfrazarnos, pero me acordé que en alguna ocasión otros amigos me habían dicho que me parecía a “Amy” (Mayim Bialik) de la serie de televisión The Big Bang Theory. Mi esposo es alto, igual que “Sheldon” (Jim Parsons), la pareja de Amy en la serie. Disfrazarnos de estos personajes era una idea fácil que no requería mucha producción, así que sin pensarlo mucho, nuestro disfraz estaba decidido.

Lo primero que hice fue buscar ideas en Pinterest pero no encontré nada. En cambio hoy, si buscas en Google “Disfraz de Sheldon y Amy” vas a obtener muchísimos resultados, y el primero es una foto mía. Lo que pasó es que hace algunos años mi foto se hizo “viral” y no había nada que yo podía hacer para detenerlo.

La noche de la fiesta publiqué una foto de nuestros disfraces en Facebook. En la fiesta la pasamos increíble y hasta terminé ganando el premio al mejor disfraz. Lo que nunca imaginé era que al día siguiente mi cuenta en Facebook iba a estar llena de mensajes y ligas a páginas con mi foto. Al parecer, alguien decidió subir mi foto a 9gag, el cual en ese entonces era el sitio más popular para compartir memes y fotos de broma.

Cuando me di cuenta, la foto ya había sido compartida miles de veces. Mi teléfono no paraba de sonar, parecía que cada cinco minutos mi foto aparecía en una página nueva. “¡Estás en todos lados!”, “¡Están en la portada de 9gag!”, “¡Sheldon Cooper compartió tu foto!”, todo el mundo lo estaba gozando… todos menos yo. Yo estaba sacadísima de onda. Estaban compartiendo mi foto sin parar y yo no tenía manera de controlarlo.

La famosa foto.

La había publicado para mi familia y amigos, no para gente desconocida. Mis intentos de eliminarla fueron en vano porque la foto ya estaba en todos lados. Por más que traté de ser cuidadosa con mis configuraciones de privacidad, aún así no me fue posible controlar lo que pasaba con mi foto.

Cada año la foto resurge y nunca falta quien me diga que la vio en algún lado. Para mí, esto es un recordatorio de que todo lo que hacemos online nunca es realmente privado. Aún y cuando nuestras fotos y videos técnicamente nos pertenecen, realmente no hay manera de controlarlos una vez que hacemos clic en “Publicar”.

Parece que ahora todos buscan hacerse viral para tener sus 15 minutos de fama. El otro día escuché a una adolescente decir “Daría lo que fuera por hacerme viral” después de ver a un niño de un video en el programa de Ellen DeGeneres. Hay nuevas estrellas virales cada semana por un video cómico o un acto de bondad, pero también hay personales que se hacen virales por algo que hubieran preferido no compartir con el mundo entero. Tenemos que ser muy conscientes de lo que vemos, compartimos y decimos en internet, porque al final, siempre hay alguien del otro lado de la pantalla.

Compartimos todo tan fácilmente que nunca nos ponemos a pensar si lo que estamos compartiendo afectará de alguna manera a la persona en la foto o video. Lo que pasó con mi foto fue una anécdota divertida que realmente no nos afectó ni a mí ni a mi esposo (a pesar de que no me encantaba la idea de que miles de extraños opinaran sobre mi foto). Lo que sí aprendí es que la gente detrás de un teclado puede juzgar muy rápido, y aunque comentarios que describían a mi esposo como “Sheldon versión gordo” nos sacaron unas buenas carcajadas, estoy segura que no siempre se tiene esta misma reacción.

Mis hijos aún están muy pequeños para usar redes sociales, pero creo que no está de más empezar a hablar sobre la importancia de ser cuidadosos y responsables con el uso del internet. Vivimos en una época en la que siempre hay alguien grabando y compartiendo. Por supuesto que la tecnología es una herramienta increíble, pero no debemos olvidar que con ella viene la obligación de ser un ciudadano digital responsable, siendo respetuosos en el mundo virtual y el real. La información vuela, y debemos recordarle a nuestros hijos (y a nosotros mismos) que lo que escribimos lo va a leer alguien más y que nunca debemos publicar algo que nos daría vergüenza que todo el mundo vea. A mí me lo recuerdan cada octubre con una foto que le dio la vuelta al internet.

Alejandra
Born and raised in Mexico just two hours away from San Antonio, Alejandra moved to the Alamo City in 2010 with her husband. A year later they welcomed their first son, and in 2013 she officially became a mom of two boys. She has a degree in Communications from the University of Monterrey, and has worked as a writer and editor for both print and web media. Alejandra currently freelances as a copy writer and translator, besides teaching piano.