El gran poder de los abrazos

Mi abuelito solía darnos un abrazo tronador de huesos, de esos que te quiebran y hacen que el cariño llegue hasta el alma… como todos nosotros, yo he entregado muchos abrazos a las personas que quiero, algunos normales, otros de oso y también he aplicado las palabras de mi abuelo con sus abrazos únicos y tronadores de huesos.

Mi hijo mayor tuvo un periodo de tiempo en el que no quería quedarse en la escuela y fue ahí cuando le daba su abrazo de oso para que le durara todo el día.

No recuerdo exactamente cómo fue que empecé, pero poco a poco me he dado cuenta el gran poder que tienen los abrazos al consolar a un niño cuando arma un berrinche. Estamos de acuerdo, un abrazo puede que no lo solucione todo, pero sí nos ayuda a ambos (a mis hijos y a mi), a ver la situación de manera diferente: los niños se sienten comprendidos y yo me pongo más fácilmente en sus zapatos, tratando de pensar que ellos son unos niños y buscando las palabras apropiadas para hablar (aunque a veces no hace falta más que el mismo abrazo).

Hace poco, mi hijo de 2 años estaba enfrentando problemas en su comportamiento en la escuela y armaba unos berrinches de esos que se tiraba al suelo. Sin embargo, en casa nunca tuve este problema y cuando las maestras me preguntaron qué podríamos estar haciendo diferente, les dije que cuando yo veía que él estaba a punto de explotar, le ofrecía un abrazo. No sé si ellas hayan hecho únicamente esto o también aplicado otra técnica, pero de lo que si estoy segura es que su comportamiento mejoró.

En ocasiones y cuando el berrinche no se identifica desde antes, puede que ellos rechacen el abrazo, pero después de poco tiempo regresan por sí mismos a pedirlo. Mi hijo de 5 años, al que le gusta que las cosas se hagan a su manera, no siempre está contento con nuestras decisiones, pero regresa a pedirnos un abrazo y después de este, la mayor parte del tiempo termina de desahogarse y de contarnos lo que le sucede.

Abrazar no siempre es fácil, menos cuando nuestros hijos están en sus peores momentos y hacen que nosotros también nos sobresaltemos, pero hay que tomar un tiempo, respirar profundo y abrazar para poder conectar con los demás.

Yo solo estoy hablando desde mi experiencia personal, pero también hay razones científicas que prueban el gran poder de abrazar a las personas que queremos, pues los abrazos ayudan tanto física como emocionalmente y algunos de sus beneficios incluyen:

  • Estimulan la producción de la hormona oxitocina, lo que favorece el fortalecimiento del vínculo entre las personas, además de fomentar la alegría, reduciendo la ansiedad y el estrés, de acuerdo a una publicación en HuffPost Health.
  • Bajan el ritmo cardiaco, según demostró un experimento de la Universidad de North Carolina entre parejas.
  • Los bebés que reciben más abrazos son menos estresados de adultos, de acuerdo con datos arrojados por un estudio de la Universidad de Emory que descubrió el vínculo entre el tacto y la liberación de estrés, especialmente en etapas tempranas.

Aunque recibir abrazos de una persona que no conocemos puede tener los efectos contrarios, abrazar a nuestra familia y amigos cercanos puede ayudarlos a ellos y a nosotros.

Después de todo esto, solo quiero invitarte a detenerte un momento y abrazar a tu hijo(a), solo así sabrás el poder que esto tiene para ustedes.

Aidee
Aidee is a proud Hispanic mom of two boys, an almost 4-year-old and a 9-month-old. She has lived in San Antonio for the past 9 years, when she married her husband and left her country to come with him and build a family. Currently, she works full time at Univision as a Digital Content Manager Editor. She loves her family, writing, and photography.