El Corazón de una Mamá

Recuerdo que cuando era niña, mi mamá lloraba todo el tiempo. No estoy diciendo que mi mamá era una persona perpetuamente triste, pero muy fácil se le salían las lágrimas en momentos tristes y felices por igual. Nos gustaba molestarla porque se ponía a llorar por las cosas más simples, ¿una escena triste en la película? “Mamá ya va a empezar a llorar…” y todos nos reíamos por eso.

Unos cuantos años y dos hijos después, ahora soy yo la que llora todo el tiempo, igual que mi mamá. Mis lágrimas van desde ojos nublados por el dibujo que hizo mi hijo en la escuela, hasta falta de aliento mientras vemos la película Coco. Ahora soy yo a la que molestan cuando se me llenan los ojos de lágrimas… y todos nos reímos por eso.

No recuerdo que esto me pasara antes, yo soy de las que no lloró al final de Titanic. Pero ahora cosas tan sencillas como una publicación en Facebook o un comercial de televisión pueden darme muchísimo sentimiento. Ser así de vulnerable es mi nueva realidad y todo se lo debo a mis hijos.

Ser mamá me transformó completamente de una manera inesperada. La maternidad ha cambiado mi perspectiva y me ha dado una empatía difícil de explicar. Cuando leí sobre un niñito que estaba enfermo, rezaba por él mientras me dolía el corazón al pensar en su mamá, aún sin conocerla. Y cuando falleció una mamá joven, no podía dejar de pensar en el dolor de sus hijos, y el de su propia madre. Nadie me advirtió que mis emociones serían tan intensas, pero entre tanto sentimiento descubrí la habilidad de agradecer las cosas buenas y olvidarme de lo que no importa.

Quiero pensar que al igual que el Grinch, mi corazón triplicó su tamaño cuando me convertí en mamá. Tenía que hacerse más grande, si no, ¿en dónde iba a guardar todas estas emociones que sólo una madre puede entender? Es verdad que a veces es agobiante, pareciera que las mamás podemos sentir mil emociones diferentes al mismo tiempo, pero todos esos sentimientos, y todo ese amor, y todas esas lágrimas, son lo mejor que me ha pasado en la vida.

Sí, tal vez soy un poco más sentimental. Lloro con más facilidad cuando estoy feliz y también cuando estoy triste, pero me encanta tener este corazón de mamá, porque en medio de todo el caos, entre los platos sucios y los regaños por no recoger sus juguetes, de la nada llegan estos momentos, unas pequeñas pausas en el tiempo que me recuerdan el increíble regalo que la vida me dio, el regalo de ser mamá y el corazón que viene con ello.

No importa si eres como yo y lloras al escuchar canciones, o si te lo guardas y mantienes la compostura. No importa si siempre has sido sentimental, o si nada más lloras en la regadera. Lo que importa es que todas nosotras compartimos una misma cosa, un corazón de mamá, y no lo cambiaría por nada del mundo… aunque a veces tenga que llorar.

Born and raised in Mexico just two hours away from San Antonio, Alejandra moved to the Alamo City in 2010 with her husband. A year later they welcomed their first son, and in 2013 she officially became a mom of two boys. She has a degree in Communications from the University of Monterrey, and has worked as a writer and editor for both print and web media. A classically trained pianist, Alejandra currently freelances as a copy writer and translator. Favorite Restaurant: Palenque Grill Favorite Landmark: The Historic Pearl Favorite San Antonio Tradition: Fiesta de las Luminarias