Emociones encontradas en el último día de “Daycare”

Hoy me levanté sabiendo que es el último día en que llevaré a mi hijo a la guardería, una escuela que lo ha visto crecer desde que era un bebé de 11 semanas de nacido y a donde he ido casi diariamente por más de siete años, contando el tiempo en que también llevé a mi hijo mayor.

Mi reflexión es una muestra de agradecimiento por todo lo vivido, pero también espero que dé tranquilidad a las mamás que apenas comienzan esta etapa o que se encuentran en medio de ella, pues sé que no es fácil.

Cuando dejé a mi bebé a las 11 semanas, no pude evitar sentirme culpable y quería estar más tiempo con él. En mi caso, aceptar esta decisión fue algo que hice poco a poco y había días en que retrocedía y deseaba no estar ahí, deseaba no ser esa mamá que trabaja y poder estar con mi bebé.

En lo personal, siempre me ha ayudado mantener esa mirada de agradecimiento y hablar. Si algo no me gusta o no entiendo, siempre he sido rápida en preguntar y aclarar las cosas con las maestras para evitar cualquier tipo de malentendido.

También me ayuda recordar el hecho de que no hay situación perfecta; aún y quienes tienen una niñera en casa enfrentan problemas que van desde llegadas tarde hasta renuncias repentinas. Lo mejor es no comparar.

Para mis hijos, las infecciones, virus e idas al doctor fueron muy constantes al inicio, pero apenas cumplieron dos años todo esto se redujo y parecían haber agarrado las “defensas” que necesitaban.

Las cosas se volvieron más sencillas una vez que mis hijos crecieron, cuando no tenía que llegar a la escuela cargando pañales, fórmula o bolsas de leche congelada. Aunque mi hijo ya tiene cuatro años y lleva ahí “toda su vida”, hay ocasiones que no quiere ir o que incluso se siente ansioso. En esos casos nos ayuda abrazarnos. Trato de escucharlo pues sé que los problemas que para nosotros como adultos son pequeños, para ellos son muy grandes. Y también me ayuda escuchar a otras mamás que ya han pasado por lo mismo y saber que no estoy sola.

Ahora que concluimos la etapa de guardería, no puedo negar que por un lado, me siento feliz de verlo cada vez más listo e independiente. Estoy feliz de que pronto llevaré a mis dos hijos a la misma escuela y eso me “ahorrará” tiempo. De igual manera, el hecho de que ya no tendremos ese pago es como si nos hubieran dado un aumento. Sin embargo, tampoco puedo evitar sentir nostalgia.

Como mamá que trabaja y cuya familia vive fuera de la ciudad (cruzando la frontera), la guardería ha sido para mi niño ese lugar en donde hemos tenido la fortuna de encontrar maestras que también lo llenan de amor. Fuimos afortunados en encontrar una escuela compatible con nosotros, en la que nos sentimos siempre seguros de que nuestros hijos estaban bien cuidados y donde ellos están contentos la mayor parte del tiempo.

Hoy duele ver el tiempo pasar sin detenerse y saber que cuatro años se han ido en un abrir y cerrar de ojos. Hoy duele la despedida, el saber que no saludaremos cada mañana a personas a las que les tomamos tanto cariño.

Hoy mi corazón está lleno de agradecimiento… Agradezco los momentos buenos y malos. Agradezco a cada una de las maestras que tuvo un abrazo para mis hijos cuando ellos lo necesitaban, agradezco el amor que les dieron y todas sus enseñanzas. Agradezco el haber concluido esta etapa y hoy, para aquellas mamás que apenas comienzan el camino o que están en medio de éste, disfrútenlo que aunque los días difíciles parezcan eternos, muy pronto terminan y el tiempo vuela.

Born and raised in the north part of Mexico, Aidée is a mom of two boys who considers San Antonio a great place to raise kids, even though all her family lives on the other side of the border. She speaks only Español at home and tries to teach her boys about their heritage, learning as well about American traditions and having fun adapting to both cultures. Favorite Restaurant: Palenque Grill Favorite Landmark: Mission San Jose Favorite San Antonio Tradition: Rodeo